Emprender en España: La guía definitiva del éxito (si tienes amigos)
Muchos os podéis quejar de que la situación económica es muy mala, pero lo que tenéis que hacer es actuar con sentido común: emprender en España, haceros autónomos y montaros vuestra propia empresa. Parece obvio, ¿verdad?
Muchos pensaréis que eso es una tarea titánica, pero no. Mirad cómo hay grandes empresarios que han empezado «desde su casa»: Florentino Pérez, Enrique Ortiz, Batalla, Villarmir, o Eduardo Inda son algunos de esos ejemplos de meritocracia pura.
Requisitos para emprender en España siendo «ciudadano medio»
Según los datos provenientes del Gobierno, la cantidad mínima para emprender en España son al menos 17.000 euros y poco más. ¿Qué persona normal no tiene 17.000€ ociosos en el banco para empezar?
Porque claro, como bien decía aquel Consejero de la Comunidad de Madrid, los pobres no son «personas normales». Y tampoco son perros, por lo que no pueden ser seres sintientes, o personas… (o no sé, yo es que ya me lío con las propuestas del naranjismo). Resumiendo: los pobres no cuentan en esta ecuación.
La burocracia y los requisitos fiscales pueden parecer abrumadores. A pesar de las promesas, la realidad es que muchos autónomos se enfrentan a una carga fiscal elevada y a trámites engorrosos, incluso si sus ingresos son mínimos. Pero esto solo le pasa a la gente que no sabe cómo funciona el sistema de verdad.
Las ayudas públicas: El secreto del éxito
Realmente es muy fácil emprender en España, porque a todo el que lo intenta con los contactos adecuados, el gobierno le da muchas posibilidades. Si no, que le pregunten a Eduardo Inda, periodista de cabecera en la lucha contra los corruptos e inmorales en todos los platós de televisión.
Él lo sabe muy bien: en 2015, para empezar su nuevo medio de comunicación, una de las empresas públicas del Gobierno de España le concedió una «ayudita de nada»: un préstamo participativo de 300.000€ sin avales ni garantías. Lo que le pasa a todo el que empieza una empresa en el barrio, ¿no? Noticia: El Gobierno concedió una ayuda de 300.000 euros a Inda.
¿Veis lo fácil que es? Ya está bien de querer vivir de lo público o quejarse de lo mal que está la situación. ¿Aún no estáis convencidos? Tranquilos, hay otras formas de acabar al frente de una empresa siendo su dueño y bañados en dinero.
El método del contacto y la privatización
¿Nunca habéis leído una novela o visto una película donde uno empieza a trabajar desde abajo y acaba dirigiendo la empresa? Aquí estas cosas también pasan, aunque con matices. Para emprender en España con garantías, lo principal no es el plan de negocio, sino hacer contactos: en el colegio privado, en la universidad, en el palco del fútbol…
Imagínate que tu amigo del pupitre de al lado acaba siendo concejal o ministro. Da igual que sea de la “democracia” que del régimen “no democrático” (como llama nuestro querido presidente a la época bajo el gobierno de Franco). Un buen día puedes estar sin trabajo y encontrarte a tu amigo, que te hará un hueco en una empresa pública, ya sea una constructora, una de telecomunicaciones o gestión de residuos. Si tienes suerte, entrarás directamente de jefe con un sueldazo.
El arte de quedarse con la empresa pública
Pero la verdadera maestría llega cuando privatizan la empresa. Imagina que estás al frente de una constructora pública con beneficios. Tu amigo el ministro te dice: «Oye, que vamos a privatizarla». Y como lo haces tan bien, te hacen un descuento.
Te dicen: «Mira, esta empresa valorada en 100 millones te la dejo en 50. Me pagas la mitad ahora con lo ahorrado de tu sueldazo y pides un préstamo». ¿Te faltan 25 millones? Tranquilo, el Estado o la Caja de Ahorros amiga te da el préstamo a 10 años. ¡Y al final te quedas con una empresa de 100 millones por una fracción de su precio! Así da gusto emprender en España.
La rueda de la fortuna: Concesiones y favores
Quien no es un empresario de éxito en este país es porque no quiere. El ciclo se cierra cuando tu amigo, el que te dio la oportunidad, te recuerda que la democracia cuesta dinero y necesita una «ayudita» para la sede del partido o un mitin. Y tú, como buen amigo, sueltas 80.000€ o 100.000€ de calderilla.
A cambio, te pedirán hacer una autopista con concesión a 25 años. ¿Que no es rentable? Se añaden sobrecostes, se alarga a 50 años y se fija un mínimo de beneficios garantizado por el Estado. O te darán 2.000 millones para obras que no se hacen o facturas falsas para cubrir gastos de campaña electoral.
¿Y si te piden cuentas? Tranquilo, tu amigo te dirá que «lo controlan todo», igual que aquel préstamo de 300.000 euros. Con decir que has perdido los papeles, todo arreglado.
Así de fácil es convertirse desde la nada en un referente empresarial. No sé qué hacéis estudiando oposiciones o quejándoos en redes sociales.
