El Gobierno contra el pueblo

En la teoría se supone que un gobierno democrático se debe a sus ciudadanos y debe estar a su servicio. Una de las primeras cosas que estudié en ciencia política es que los partidos de gobierno en democracias asentadas son responsables y se presentan con un programa que planean cumplir, aquí en España es todo lo contrario. El PP hace lo contrario a lo que prometió, no da la cara y usa la manipulación, el engaño y el miedo de escudo mientras ataca al pueblo que debería servir.

Muchas medidas de las que explica el gobierno, los neoconservadores tratan de justificarlas con la necesidad de una feroz crisis, una crisis recordemos que esta desde 2008, cosa que bien se curaron de recordar en campaña, con las mismas condiciones de abuso contra el pueblo y el ciudadano de a pie. No vale la escusa de la situación, de la crisis o cualquier otra cosa, ya se preveía, el programa del PP era simplemente mentira y una forma de engañar par conseguir el poder como casi todo lo que han dicho en los últimos 8 años y bien reconoció el otro dia el senador del PP con su frase de «Ya no estamos en campaña; es momento de decir lo que de verdad pensamos».

Se puede afirmar que el gobierno de Rajoy va contra el pueblo, por mentir de forma descarada al presentarse a unas elecciones, ¿Qué hay más fraudulento en unas elecciones que presentarse diciendo una cosa para hacer la contraria con premeditación? Podemos afirmarlo también por lo que dijo el ministro Montoro en Bruselas “El gobierno debe estar al servicio de las empresas” demostrado posteriormente con la reforma laboral donde el gobierno busca con terminar con los derechos laborales obtenidos en el siglo pasado, que lejos de crear empleo y por tanto aumentar el consumo producirá lo contrario; así como en el actual paripé de Repsol-YPF.

Por su parte el ministro Wert procedente de la educación privada tiene como objetivo destrozar la educación pública alegando que no hay dinero mientras desvían dinero a la privada, donde reducen las becas a la vez que hacen la mayor subida de tasas universitarias de la historia, el 50%, donde aumenta el ratio de estudiantes por aula pudiendo llegar hasta los 40 en algunos casos.

También nos podemos encontrar con de Guindos el cual a parte de no estar en el parlamento cuando le toca presentar una ley ante la cámara, mantiene los privilegios de la iglesia y la corona sin que se les recorte un céntimo, mientras exprime al pueblo y a la clase trabajadora con impuestos injustos y arbitrarios hacia quienes menos tienen y menos esfuerzo pueden hacer. Considerar también sobre este personaje que la comisión europea investiga las cuentas españolas bajo el riesgo que se haya inflado el déficit para imponer estas medidas neo-liberales.

Además tenemos  a Pedro Morenés un ministro de defensa que miente ante el congreso de los diputados sobre su vinculación con las empresas armamentísticas y que apenas ha visto reducido su partida a compra de armamento, en un ministerio que actualmente adeuda más de 20.000 millones de euros por compra de armamento.

Pero en la cúspide tenemos Presidente de Gobierno Mariano Rajoy que no ha respondido ante los ciudadanos ni una  vez desde que empezó a aprobar medidas y que hace los anuncios desde México, cuanto más lejos mejor con una dejación total de sus funciones publicas en cuanto a dar cuentas a las ciudadanos se refiere.

El conjunto de medidas adoptadas por el gobierno como la ley de elección unilateral del director de RTVE, las propuestas de declarar organización criminal a quien convoque por internet, la consideración de terrorismo para la alteración del orden, consideración de resistencia violenta el estar sentado en una calle en una protesta. No hacen más que acrecentar la certeza de que este gobierno responde a intereses ajenos al pueblo atentando contra los ciudadanos, que las medidas que toman son más propias de una dictadura y de ser consideradas terrorismo de estado, y que utilizan su victoria fraudulenta en las urnas (al presentar un programa contrario a sus intenciones) por mayoría absoluta para hacerla voluntad de aquellos grupos a los que se deben, y lo que le pase al pueblo solo son “daños colaterales”.

 

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