Medidas a favor del empleo juvenil

Durante los últimos meses hemos visto como desde el Gobierno del PP se implantaban una serie de medidas, que en teoría, iban dirigidas a la creación del empleo y mejora de la formación. Dichas medidas abarcan desde reforma laboral, con un profundo cambio del Estatuto del Trabajador, contrato de prácticas de 1 año con despido libre, reducción de financiación de los sindicatos,  modificación del proceso de otorgación de becas hasta la reducción de las prestaciones por desempleo, entre otras.

Pero… ¿De verdad sirven para crear empleo o mejorar la formación estas medidas? Sencillamente NO.

La reforma laboral ha conllevado una grave precarización del empleo, la flexibilización del despido; más horas de trabajo y menor salario, que supone un mayor estrés para el trabajador, reduciendo la productividad media. La bajada de salarios, sumada a la subida de precios y al miedo de la perdida del empleo, a causa de la inseguridad laboral, provoca una caída en el consumo del trabajador y por tanto, quita oxigeno a una economía que se ahoga.

En formación la reducción de la financiación de los sindicatos ha herido gravemente sus programas de formación, la principal oportunidad que tenía antes un desempleado para formarse. Las tasas de FP y universitarias suponen una barrera para quien no disponga de recursos. Pese a que no dejan de repetir que se ha aumentado el presupuesto destinado a becas, la verdad es que estas se han reducido, debido a que se han subido los requisitos que hay que cumplir para acceder a ellas, haciendo que en muchos casos solo puedan acceder aquellos que se puedan permitir algún tipo de refuerzo (como una academia), y por otro lado no reglamenta ni promociona el mecenazgo.

Prueba de que las medidas implantadas por el PP son perjudiciales es que se oponen a las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).Y a cuyos acuerdos firmados por España se ven obligados a recurrir los jueces, para proteger los derechos de los trabajadores, desprotegidos por la reforma laboral.

¿Y qué se puede proponer para el fomento del empleo juvenil?

Por una parte para evitar la destrucción del empleo ya existente hay que estimular la demanda, como hiciera el plan “New Deal” americano. Por otra, habría que incentivar la estabilidad del empleo y amentar la demanda de trabajo juvenil introduciendo subvenciones al empleo, como pueden ser: complementos saláriales, reducción de cotización a la Seguridad Social (de manera temporal) e introduciendo reducciones fiscales o primas por la transformación de contratos temporales en indefinidos (fijos).

También habría que incentivar el espíritu empresarial o emprendedor, ofreciendo cursos o programas de formación para la creación y administración de empresas (dado que uno de los mayores problemas de nuestra economía, sustentada por PYMES, es la mala gestión de un número importante de estas), del mismo modo habría que facilitar el acceso al crédito y a otros servicios no financieros, reduciendo los requisitos y burocracia exagerados que hay para acceder a ellos, que no hacen más que impedir su acceso o desanimar al emprendedor en el mejor de los casos.

Muchos estudiantes trabajan en verano para pagarse sus estudios, por ello habría que apoyar el empleo juvenil mediante programas de servicios comunitarios a  gran escala para la mejora de infraestructuras y medio ambiento  ambiente, mientras además se ofrece ayuda a los ingresos.

Aumentar los recursos destinados a los servicios públicos de empleo, a fin de mejorar el desempeño de funciones de asistencia en búsqueda de trabajo y prestación de otros servicios, como podría ser oferta de empleo, no puede ser que por ejemplo,  el SERVEF tenga 60 ofertas de trabajo para los700 mil parados de la Comunidad Valenciana.

Para fomentar el empleo entre los jóvenes en situaciones más desfavorecidas o riesgo de exclusión, habría que fomentar el reconocimiento de la formación no reglada, así como incluir a estos jóvenes cualificaciones en ocupaciones emergentes, como pueden ser los llamados “empleos verdes”.

Para hacer frente a la falta de experiencia de muchos jóvenes, habría que promover programas de aprendizaje y adquisición de experiencia por un corto periodo de tiempo que evitara condiciones abusivas sobre quienes no han tenido nunca un empleo.

Del mismo modo habría que asegurar la prestación por desempleo y asistencia social para proteger los ingresos y evitar la caída en depresión que tiene un número importante de parados. Así como fomentar y aumentar las becas así como desarrollar planes de estudio lanzadera, para que puedan continuar los estudios y no empezar desde cero.

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